«California y el resto de países productores de pistacho se enfrentan a los mismos problemas»

Durante años, el sector del pistacho parecía imparable: consumo creciente, nuevas regiones productoras y plantaciones de récord en todo el mundo. Pero ¿estamos entrando ahora en una etapa más incierta, en la que la volatilidad climática podría poner en cuestión el modelo que ha sustentado su éxito?

Así es. Si se analiza la producción de pistacho en los tres grandes países productores, ordenados por crecimiento en los últimos 30 años, Estados Unidos —California, principalmente— es el que más rápido ha crecido, con una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) de alrededor del 8,6 %; Turquía, en torno al 5,7 %; e Irán se ha movido entre un descenso del -0,5 % y un alza del 1 %.

Irán era el líder indiscutible en los años noventa. Hoy lo es California, con una producción media anual de 639.000 t de pistacho con cáscara en 2023-2025, frente a las 227.000 t de Turquía y las 198.000 t (USDA) o 312.000 t (FAO) de Irán, según la fuente que se consulte.

Sin embargo, los tres países están sufriendo en la actualidad problemas climáticos o de agua, agravados además por la característica vecería del pistacho, que alterna cosechas abundantes y escasas. El Consejo Internacional de Frutos Secos (INC) prevé lo siguiente para los tres grandes países productores, expresado en toneladas de pistacho con cáscara.

California entra en un año de cosecha baja. El INC prevé 350.000 t con cáscara en 2026, aproximadamente la mitad de las 722.700 t de la cosecha alta de 2025. Durante una floración inusualmente temprana, en marzo de 2026, se registró un calor sin precedentes, con temperaturas que superaron los 30 °C y llegaron a los 38 °C en las principales zonas de cultivo. La floración temprana quedó destruida, lo que provocó la caída de la flor y un mal cuajado del fruto. Algunas plantaciones registran actualmente hasta un 80 % de frutos vanos (vacíos), cuando lo normal en un año es un 15-20 %.

Irán entra también en un año de cosecha baja. El INC prevé una cosecha de 130.000 t con cáscara, un 42 % menos que las 224.100 t de la cosecha alta de 2025. Irán atraviesa una sequía persistente, a la que se suma la escasez de electricidad, que limita la capacidad de bombeo para el riego.

Turquía entra en un año de cosecha alta. El INC prevé una cosecha de 156.400 t con cáscara en 2025-2026, un 36,5 % más que las 114.400 t de 2024-2025. Las heladas y el mal tiempo estacional en zonas clave de cultivo, junto con la sequía y las restricciones de agua de riego, están perjudicando la productividad turca.

California ha sido durante décadas el gran referente mundial en la producción de pistacho. Pero incluso allí los productores se enfrentan a la escasez de agua, a inviernos más cálidos y a costes crecientes. Desde su punto de vista, ¿qué realidades incómodas debería estar preparado el sector mundial para afrontar hoy?

Todas las zonas pistacheras del mundo se cultivan en climas mediterráneos similares y, por tanto, se enfrentan a los mismos problemas. Estos son, por orden de importancia, el cambio climático, que está produciendo inviernos más cálidos, temperaturas más erráticas a lo largo del año —incluidas heladas tempranas de otoño y de primavera—, periodos de calor extremo y menos precipitaciones. Un efecto derivado del cambio climático es que hay menos agua y que esta, al igual que los suelos, es cada vez más salina. Y, a medida que se extienden y aparecen plagas y enfermedades, tanto tradicionales como nuevas, faltan herramientas eficaces para combatirlas, en un contexto de regulación creciente de los productos fitosanitarios. California y el resto de países productores de pistacho se enfrentan a los mismos problemas.

Buena parte de su carrera científica se ha centrado en la salinidad, el riego y la fisiología del árbol, cuestiones que antes parecían puramente técnicas y que hoy están en el centro del debate agrícola mundial. ¿Cree que el sector del pistacho está reaccionando con suficiente rapidez o se sigue subestimando la magnitud del cambio que viene?

El pistacho evolucionó en condiciones extremas y desarrolló múltiples adaptaciones para sobrevivir a ellas. Todavía estamos aprendiendo a aprovechar esas adaptaciones para producir pistacho de forma rentable. Que un sector pistachero, o un productor concreto, pueda aplicar los resultados de este conocimiento científico no depende de que se subestimen los datos o de que se tarde en adaptarse, sino de que existan soluciones disponibles. Por ejemplo, hoy conocemos los límites de tolerancia del pistacho a la salinidad. Pero una plantación establecida en un suelo salino no se puede mover; así que, dentro de ciertos límites, si el suelo drena bien y se dispone de agua y de enmiendas a un coste asumible, la salinidad puede gestionarse, aunque nunca se eliminará. De igual modo, estamos aprendiendo cuáles son los efectos del cambio climático sobre la floración, la polinización, el cuajado y la maduración del pistacho. Pero tenemos pocas herramientas para mitigar la falta de horas de frío invernal, las heladas tempranas de otoño o de primavera y las temperaturas primaverales extremadamente altas, condiciones todas ellas que reducen el éxito de la cosecha.

El World Pistachio Congress se celebra en un momento especialmente decisivo para el sector. Más allá del networking y de las perspectivas de mercado, ¿qué papel deberían desempeñar los encuentros internacionales como este a la hora de impulsar soluciones reales a los grandes retos del sector?

Las conferencias internacionales como este primer World Pistachio Congress son una oportunidad para conocer cómo están abordando otros nuestros problemas comunes y para cooperar en el desarrollo de soluciones. El sector pistachero de California tiene solo 50 años. En Irán se cultiva pistacho desde hace 4.000 años, y en Turquía, desde hace 2.000. Esos sectores más antiguos cuentan con un acervo de conocimiento y con recursos de germoplasma de los que California carece. Por ejemplo, nunca habría empezado a investigar el impacto del agua y los suelos salinos en la producción de pistacho si no hubiera visto a productores iraníes obtener cosechas económicamente rentables con 16 dS/m. Espero que encuentros como este primer World Pistachio Congress faciliten colaboraciones que se traduzcan en una producción de pistacho más rentable para todos.

El sector del pistacho atraviesa un periodo de profunda transformación, con retos que van del clima y los recursos hídricos a la evolución de los mercados y la tecnología. En un contexto que cambia tan rápido, ¿cuáles cree que deberían ser hoy las prioridades del debate internacional en el sector?

La primera prioridad de una conferencia como esta es asumir que somos colegas con un mismo objetivo: saber más sobre cómo producir pistacho con éxito. La segunda, definir colectivamente nuestros retos comunes, determinar el estado de nuestro conocimiento conjunto y desarrollar el mejor enfoque cooperativo frente a esos retos. Por ejemplo, los científicos iraníes y turcos tienen acceso a un germoplasma de pistacho que ha evolucionado y sobrevivido en condiciones duras durante 4.000 años. California está desarrollando herramientas para manipular y evaluar ese germoplasma. La combinación de nuestros recursos y capacidades podría dar lugar a árboles de pistacho más resilientes, adaptados a la situación particular de cada uno. Una conferencia como esta puede ayudar a lograrlo.

Redacción WPC