Pistacho Pro extrae diez aprendizajes del modelo californiano del pistacho

El director técnico de Pistacho Pro, Mario González-Mohino, viajó a California junto al investigador del IRIAF-CIAG El Chaparrillo, Esaú Martínez Burgos, y dos agricultores de Toledo y Ciudad Real para recorrer el ciclo completo del pistacho californiano, desde los viveros, las plantaciones y los ensayos de campo hasta la recolección, el procesado y la comercialización. La expedición se enmarcó en un trabajo desarrollado con la Universidad de California, Davis sobre sostenibilidad y captura de carbono en el cultivo.

En materia de material vegetal, el patrón UCB-1, procedente del cruce entre Pistacia atlantica y Pistacia integerrima, continúa siendo la base del cultivo californiano y se presenta como la mejor alternativa frente a la verticilosis, si bien el drenaje y el manejo del agua siguen resultando determinantes. La delegación conoció también el patrón clonal Platinum, obtenido del cruce inverso, y cuatro clones de alto vigor en Duarte Nursery —V211, V214, D110 y D71— que, según los ensayos del vivero iniciados en 2015, desarrollaron copas alrededor de un 20 % mayores y producciones entre un 30 % y un 32 % superiores al UCB-1 de semilla. Pistacho Pro advierte de que un mayor vigor conlleva mayores necesidades y de que la genética no corrige una parcela mal elegida ni un manejo equivocado.

Algo similar sucede con las variedades. Kerman mantiene un peso relevante, aunque Golden Hills gana presencia en las nuevas plantaciones por su entrada temprana en producción, la anticipación de la cosecha y su encaje en diseños mecanizados. En condiciones españolas de secano o suelos pobres, sin embargo, esta variedad ha mostrado problemas de cuajado y aborto de racimos, lo que lleva a la entidad a defender que el comportamiento varietal no puede valorarse de forma aislada del patrón, el suelo, el clima, el agua, la nutrición y la polinización.

El agua explica buena parte de la diferencia productiva. En varias explotaciones se manejaban dotaciones próximas a 9.000-10.000 metros cúbicos por hectárea, con referencias que alcanzaban los 12.000, frente a un caso singular de riego localizado con 2.000-2.500 metros cúbicos que no representa la situación general del estado. Tampoco existe allí una única posición sobre el cálculo del riego, que en unos casos se basa en el balance de pérdidas del suelo y la planta y en otros en tablas estándar según la edad del árbol, apoyadas de forma creciente en sensores, drones y dendrómetros.

Uno de los ensayos que más interés despertó comparó tres sistemas de poda en Golden Hills sobre UCB-1: vaso convencional de tres brazos, eje central modificado y mínima intervención. Tras cinco cosechas, los dos últimos presentaban las mayores producciones acumuladas y menos frutos vacíos, además de adelantar un año la entrada en producción hasta alcanzar unos 500 kilogramos por hectárea en la primera campaña. La conclusión que traslada Pistacho Pro no es dejar de podar, sino justificar cada corte.

California tampoco ha resuelto la vecería, con producciones citadas de unos 1.500 kilogramos por hectárea en campañas flojas y de entre 4.000 y 4.500 en años buenos, lo que condiciona el número de pases de recolección. La mecanización, muy avanzada, funciona porque se decide en el momento del diseño y la formación del árbol, mientras que la industria marca la mayor diferencia: la delegación comprobó en TOMRA equipos capaces de separar fruto abierto y cerrado, detectar defectos externos, identificar problemas internos mediante rayos X y recuperar producto válido de los rechazos.

Los contenidos de la visita se trasladaron al conjunto del sector el pasado 22 de julio a través de un webinar gratuito titulado "El pistacho en California: aprendizajes de Pistacho Pro", en el que Mario González y Esaú Martínez expusieron las principales conclusiones del viaje al estado norteamericano, referente mundial en el cultivo y la comercialización de este fruto seco. La sesión, enmarcada en el World Pistachio Congress, ofreció una visión directa sobre el terreno mediante imágenes, vídeos y reflexiones orientadas a valorar las posibles aplicaciones del modelo californiano en el contexto español y europeo, y estuvo abierta a todos los interesados en el cultivo, la producción y el negocio del pistacho.

Para Pistacho Pro, el aprendizaje central es que el modelo californiano no descansa en una sola técnica, sino en la coordinación entre genética, agua, suelo, poda, sanidad, cosecha e industria. Tras un crecimiento acelerado en superficie, el reto español pasa por lograr producciones más regulares, procesar con calidad, comercializar mejor y construir una imagen reconocible para el pistacho nacional.