La campaña 2025/2026 confirma que el pistacho atraviesa uno de los momentos de mayor transformación de las últimas décadas a escala mundial. El mercado internacional se encuentra inmerso en un proceso de reequilibrio productivo marcado por dos factores clave: el fuerte ajuste de la oferta en Turquía y el liderazgo creciente de Estados Unidos, que consolida su posición dominante con una cosecha récord. Todo ello se desarrolla en un contexto de recuperación sostenida de precios, elevada demanda internacional y expansión acelerada de nuevas superficies de cultivo, especialmente en España.
La disponibilidad mundial de pistacho (con cáscara) se sitúa en torno a 1,36 millones de toneladas, un 2,5 % menos que en la campaña anterior. Aunque la caída global pueda parecer moderada, esconde un cambio estructural profundo en el reparto geográfico de la producción. Turquía, tradicional segundo productor mundial, ha sufrido un desplome cercano al 70 % debido a la combinación de una intensa helada tardía en abril de 2025 y una sequía prolongada en el sureste del país, especialmente en la región de Gaziantep. Como consecuencia, la cuota turca en el mercado mundial cae del 33 % al 11 %. Estados Unidos absorbe prácticamente todo ese vacío gracias a una cosecha récord superior a las 700 mil toneladas, elevando su peso hasta el 65 % de la producción mundial.
Este cambio podría no ser coyuntural. Los daños provocados por las heladas sobre el arbolado turco podrían prolongar los efectos productivos durante varias campañas, consolidando un nuevo equilibrio internacional en el que California refuerza todavía más su papel como centro neurálgico del mercado mundial del pistacho.
En paralelo, Irán mantiene una posición relevante con unas 200 mil toneladas, aunque continúa condicionado por las sanciones internacionales, las limitaciones logísticas y la creciente inestabilidad geopolítica en Oriente Medio. Las tensiones en el Estrecho de Ormuz y las dificultades energéticas han añadido presión sobre el comercio iraní, especialmente en el segmento de pistacho pelado o kernel, fundamental para la industria alimentaria. Esta situación ha tensionado aún más un mercado impulsado por el fuerte crecimiento de la demanda industrial de cremas, rellenos, chocolates y productos de confitería elaborados con pistacho.
Precisamente por el lado de la demanda, el mercado muestra señales especialmente sólidas. Aunque el consumo mundial agregado retrocede ligeramente hasta 1,06 millones de toneladas (-4,4 %), este ajuste responde más a la menor disponibilidad global que a una debilidad estructural del consumo. La Unión Europea se convierte por primera vez en el principal consumidor mundial de pistacho, superando tanto a Estados Unidos como a Turquía, con un crecimiento cercano al 36 % interanual. El pistacho se consolida así como uno de los ingredientes con mayor dinamismo dentro de la alimentación europea, impulsado tanto por el consumo directo como por su expansión en categorías como chocolates, helados, cafés, snacks, bollería y cremas untables.
En este contexto internacional, España continúa ganando peso de forma acelerada. La producción nacional alcanza en 2025 unas 34.200 toneladas, un 41 % más que el año anterior, consolidando al país como cuarto productor mundial y principal productor de la Unión Europea, con aproximadamente el 86 % de toda la producción comunitaria. Más relevante aún es el potencial de crecimiento futuro: solo el 24 % de la superficie española de pistacho se encuentra actualmente en producción, mientras que cerca de 67 mil hectáreas permanecen todavía en fase joven o de primer año.
La expansión sigue concentrándose principalmente en Castilla-La Mancha, que ya representa más del 77 % de toda la superficie nacional. El cultivo mantiene además un importante crecimiento en regadío, reflejando la progresiva intensificación técnica y empresarial del sector.
Desde el punto de vista comercial, España refuerza también su papel estratégico como plataforma logística del pistacho dentro de Europa. Las importaciones alcanzan un récord histórico cercano a las 12.800 toneladas (+17 %), con Estados Unidos como principal proveedor, mientras que las exportaciones se concentran mayoritariamente en mercados intracomunitarios, especialmente Italia. El déficit comercial continúa ampliándose debido al fuerte crecimiento de la demanda interna y europea, lo que evidencia que el desarrollo productivo nacional todavía no cubre el ritmo de expansión del consumo.
El comportamiento de los precios confirma igualmente la fortaleza estructural del mercado. El pistacho con cáscara (Kerman 20/22) alcanza en España un precio medio de 5,43 €/kg, un 8 % superior al de la campaña anterior y el nivel más elevado de toda la serie reciente. A diferencia de otros frutos secos, el pistacho acumula ya cuatro campañas consecutivas de incrementos sostenidos, reflejando un mercado con fundamentos sólidos tanto por el lado de la demanda como de la oferta.
En conjunto, la campaña 2025/2026 confirma que el pistacho ha dejado de ser un cultivo emergente para convertirse en uno de los segmentos más dinámicos y estratégicos del sector mundial de frutos secos. España parte con una posición especialmente favorable gracias al fuerte crecimiento de su superficie, su proximidad al mercado europeo y la consolidación de una demanda cada vez más estructural. El principal reto a medio plazo será acompañar esta expansión con inversiones suficientes en transformación, comercialización, logística y gestión eficiente del agua, elementos que serán determinantes para consolidar la competitividad del sector en los próximos años.