La revista científica Environmental and Sustainability Indicators ha publicado el artículo "Comparative sustainability assessment of pistachio production: A case study of California (USA) and Castilla-La Mancha (Spain)".
Lo firman Gabriel Arbonès y Alberto Garrido, del CEIGRAM de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM); Lucía De Stefano, de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid; Louise Ferguson y Elias Marvinney, de la Universidad de California en Davis; y Esaú Martínez-Burgos, del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF), en el centro El Chaparrillo de Ciudad Real.
El trabajo aplica el marco PROSA de la FAO y analiza indicadores económicos (rendimiento, precio, productividad de la tierra y rentabilidad) y ambientales (agua de riego, fertilización nitrogenada, fertilidad del suelo y fitosanitarios).
Los mide por hectárea, por unidad producida y mediante índices normalizados. Para España combina estadísticas del Ministerio de Agricultura con una encuesta a 67 explotaciones castellanomanchegas, que suman 2.117 hectáreas. Para California utiliza estudios de costes de la Universidad de California en Davis y datos de explotaciones del condado de Kern.
Estados Unidos produjo en 2023 el 48,8% del pistacho mundial y España apenas el 1,73%, aunque con un crecimiento acelerado.
Entre 2011 y 2022 la superficie española de secano pasó de 3.378 a 47.235 ha y la de regadío, de 901 a 23.000 hectáreas. Castilla-La Mancha concentra casi el 84% del secano y dos tercios del regadío nacional.
Los resultados dibujan dos estrategias opuestas. California, con grandes explotaciones mecanizadas y uso intensivo de insumos, obtiene una media de 2.610 kilos por hectárea, frente a 1.415 kg/ha del regadío y 676 kg/ha de secano español. Y también logra la mayor rentabilidad, con 10.710 dólares por hectárea, frente a 8.079 $/ha del regadío español y 3.186 $/ha del secano, en moneda constante de 2022.
Sus costes de producción, sin embargo, oscilan entre 5.000 y 9.400 dólares por hectárea, muy por encima de los 1.900 $/ha a 2.300 $/ha del regadío español.
Frente a esto, el pistacho español se paga mejor: 7,25 dólares por kilo el convencional y 10,46 $/kg el ecológico, frente a 6,41 $/kg el californiano.
Rendimiento vs eficiencia
Los autores atribuyen parte de esta brecha de rendimiento a que las plantaciones españolas son más jóvenes, ya que en 2022 solo un tercio de la superficie de pistacho en nuestro país había alcanzado la edad productiva.
En el plano ambiental la balanza se invierte. California aplica una 7.861 metros cúbicos de agua y 179 kilos de nitrógeno por hectárea de media. En España se aplican unos 1.220 m3 y entre 18 y 35 kg/ha de nitrógeno.
Por tonelada producida, el consumo de agua californiano casi cuadruplica el español y el de nitrógeno lo duplica con creces.
España destaca además en producción ecológica: en 2021 estaba certificado el 24% del secano y el 22% del regadío, frente al 1,44% de la superficie de California.
En conjunto, el secano español resulta el sistema más eficiente por unidad de producto y el regadío californiano, el más productivo y rentable.
Ambos modelos afrontan vulnerabilidades climáticas. En California, el problema es la pérdida de horas de frío invernal, necesarias para romper la latencia del árbol, junto con la sobreexplotación de acuíferos, que la normativa estatal obliga a corregir antes de 2040.
En Castilla-La Mancha, la creciente escasez hídrica amenaza la viabilidad futura del secano. Esa presión está impulsando el paso al regadío sobre acuíferos ya tensionados, donde las Confederaciones del Guadiana, el Júcar y el Tajo limitan las extracciones a entre 1.200 y 1.800 metros cúbicos por hectárea.
Como vías de adaptación, el estudio apunta a portainjertos tolerantes a la salinidad y al calor, variedades con menores necesidades de frío, riego deficitario controlado, fertilización de precisión y prácticas agroecológicas.
También señala la producción ecológica, que en España ha consolidado un nicho de mercado que refuerza la competitividad del sector.
Los autores advierten de que los datos de ambas regiones difieren en periodo, representatividad y alcance, por lo que la comparativa debe interpretarse con cautela. El análisis tampoco incluye indicadores sociales.
Como siguiente paso proponen ensayos coordinados en España y California en condiciones comparables.
La investigación ha sido financiada por la Fundación Botín, a través de su Observatorio del Agua, y por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
El artículo es de acceso abierto y puede consultarse íntegro en el enlace que se adjunta al final de esta información.